La Soledad del Desempleado de Larga Duración



“Hola, soy Rafa, tengo 39 años y soy desempleado”. Esta sería la forma de empezar si me tomara esta reflexión como una auto-terapia, pero no va a ser así, o sí, no lo sé. Bueno, dejemos que se decida solo mientras se desarrolla.

Ser desempleado es ser más incomprendido de lo que la gente cree, mucho más. Hay que lidiar a diario con situaciones en las que se te intenta tachar de que eres inferior al resto de personas, solo por el hecho de no cotizar. No hay conversación entre amigos o familiares en la que no salga la típica frase del tipo “¿Todavía estás parado?”. Ya directamente ni se pregunta por la familia ni por la salud. Una vez convertido en el parado del grupo, así te quedas, y llega un momento que no sabes cómo tomarte estas preguntas, si es para reírse de ti, si es un vacile o si de verdad están preocupados por tu situación. En estos casos es difícil detectar la empatía (voy a necesitar hacer pruebas de Voight-Kampff).

Por supuesto la cosa puede ir a peor, porque si a estas situaciones, incómodas de por sí, le añades el factor cuñado, se convierten en insoportables cuanto menos. Está muy bien cuando los enterados de turno te sueltan: “Pues yo si fuera tú, estaría trabajando en cualquier cosa” “Yo no se cómo aguantas tanto tiempo en el paro”. Vamos a ver, ¿vais a dar lecciones de búsqueda de empleo gente a la que vuestro padre os colocó a trabajar con 16 años en el mismo almacén que él trabajaba? ¿Gente que no necesitó seguir estudiando, que no saben hacer la “O” con un canuto? ¿Gente que si los sacas del único puesto de trabajo que han ejercido les tienes que decir hasta cómo han de respirar? Pues mira tú qué suerte, serían capaces de trabajar en cualquier sitio, con un par.

Casualmente, todo el que quiere darte consejos de cómo buscar trabajo son precisamente los que no han necesitado buscarlo en su vida, sea por el motivo que sea, enchufados desde que salieron del instituto u otros que fueron previsores y aprobaron unas oposiciones bien jóvenes. En resumen, gente que siempre ha trabajado, pero que realmente no tienen ni puta idea de búsqueda de empleo y que, por suerte para ellos, en su vida han necesitado ni tan siquiera prepararse un curriculum vitae. Pues no se cómo se las apañan, pero todos saben más que tú, que llevas (al menos en mi caso) casi 20 años echando y preparando curriculums a diestro y siniestro. Como dije anteriormente, son las consecuencias de ser inferior a los demás.

Después tenemos otro terreno totalmente desconocido para los que cotizan, que no es otro que la oficina del INEM. Se reconoce fácilmente por la cola de gente que hay en la puerta, a los que hay que añadir otro montón que están dentro esperando su turno. Un sitio, que gracias a Internet, ya no hay que visitar cada tres meses para renovar la demanda, pero que de vez en cuando viene bien visitar para que te digan con bonitas palabras, o directamente como me lo dijeron a mi, que siendo español y sin ninguna minusvalía no me queda otra que esperar a ver si suena la flauta. Suena a coña, pero os aseguro que es totalmente real. Quizás si fuera al médico y le dijera que desde febrero de 2009 hasta el día de hoy solo he conseguido trabajar poco más de diez meses consideraría darme el 33%, no lo sé.

Siguiendo con el INEM, también he de comentar otra cosa que resultará al menos curiosa, y es que, desde la primera vez que me apunté al paro estando estudiando con 16 años, allá por el año 94, jamás me han llamado absolutamente para nada, ni cursos, ni ofertas, ni siquiera para decirme “perdón, a ti no era, que nos hemos equivocado”. Ni siendo menor de edad para prácticas, ni menor de 30 para empleo joven y ya después mucho menos. Y creedme, he comprobado que mis datos están correctos y actualizados. Es más, una de las veces que fui a comprobar que todo estaba bien me dijeron que me mandarían a un orientador laboral, porque mi caso no era normal, que ya que tenía algo de estudios, de experiencia y algún que otro curso también, lo lógico sería que me saliera algún puesto de trabajo. Pues bien, no solo no me salió nada (ni entrevistas siquiera) sino que al cabo de un par de meses de citas con la orientadora llegó a la conclusión de que ya no sabía qué hacer con mi caso, ya que, según ella, yo sabía mucho más del tema que ella misma y que no podía ayudarme. Osea, yo soy el que sabe, pero llevo años parado y esta persona que no sabe cómo buscar trabajo se dedica precisamente a eso, a buscar trabajo a los demás. Y luego nos preguntamos qué falla en este sistema.

Señoras y señores, el desempleo es una carrera de fondo en la que cada afectado afrontamos nuestro papel como buenamente podemos. Unos se lo toman mejor, otros peor. Otras veces pierdes la confianza en ti mismo y te aterra el pensar que no vas a rendir cuando por fin tengas la oportunidad de trabajar (doy fe). Por eso, todo el tema del desempleo lo reduzco a una palabra: incomprensión. Si tú, que estás leyendo esto, lo comprendes, sabes que es cierto. En cambio tú, que también estás leyendo, si no lo comprendes, es que no tienes​ ni idea del tema, así que cállate porque, créeme, no nos haces ningún favor.

Os dejo, que tengo que seguir “descotizando”.

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7 thoughts on “La Soledad del Desempleado de Larga Duración

  1. Te entiendo perfectamente, yo también pase por todo eso, no hay pizca de ficción en tus palabras. Ahora que me hice mayor no me afecta directamente, estoy en otra onda más casera, pero aún sigo mirando los anuncios por palabras que enmascaran trabajos vejatorios que rozan la esclavitud.
    Saludos.

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  2. Hola Rafa.
    Entiendo perfectamente tu estado de ánimo y astío, y he de decirte para tu sorpresa que no soy desempleada, pero si es cierto que por mi trabajo son muchas las personas que llegan a mí con esta situación y una al final se llega a meter completamente en este papel que como tú bien comentas, es de incomprensión total.
    No me gusta llamar a personas como es tu caso, desempleados. Para mí sois personas en búsqueda activa de empleo, que como hace poco dije en un taller de empleo, lo que hacéis es trabajar como el que más por vuestro futuro. Lo hacéis con mucho sacrificio, dolor y por momentos en la más absoluta oscuridad.
    Aprovecho para decirte que me encanta tu blog, tus escritos y que los seguiré muy de cerca. ¡Y es que no paras de hacer cosas! Porque con él, estás creando tu Marca Personal.
    ¡Un fuerte abrazo y ánimo!

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