…Y en polvo nos convertiremos

En la vida, cada persona se preocupa por formarse, encontrar con suerte un trabajo adecuado, bueno, hoy en día un trabajo cualquiera, e intentar vivir lo más dignamente posible. Tus preocupaciones abarcan poco más que tú mismo, tu familia o tus amistades. Esto es lo que yo denomino “gente corriente”, osea, básicamente el 80% de la población, quizás más.

Somos gente que no queremos complicaciones, que nadie se meta en nuestras vidas e intentamos pasar desapercibidos. En resumen, no seremos recordados una vez abandonemos este mundo. Así de triste.

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A mí, personalmente, es de lo poco que me preocupa cuando estire la pata. Nadie sabrá que un día exististe, salvo quizás una o dos generaciones de tu familia posterior, o puede que ni eso. Puede que todo esto suene a tontería, pero no deja de ser cierto que todo lo que hayas hecho en tu vida, todos tus esfuerzos y todos tus logros, desaparezcan contigo y nadie lo tenga en cuenta nunca más. Nadie va a comentar dentro de algunos años “en esta farmacia trabajó Fabio” “en esta playa hacía Ángel sus encuestas”. No, eso no pasará, porque elegimos ser auténticos “don nadie” (entiéndase don nadie como término universal).

Como contrapartida tenemos a un porcentaje mucho más bajo de población que ha decidido, ha tenido la suerte, o se ha esforzado el máximo posible en conseguir una posición más elevada que el resto de los mortales. Sea de la forma que sea. Me explico: tenemos muchos ejemplos y de lo más variado, como muchos científicos e investigadores, cuyos rostros nunca serán recordados aunque sí sus nombres y algunos de sus logros; tenemos gente de la peor calaña, como terroristas, dictadores, corruptos y demás por el estilo que también serán recordados. De la peor manera posible, pero serán recordados. Incluso gente que no respetamos en absoluto y que decimos que no han hecho nada en su puta vida como Kiko Rivera o Leticia Sabater por poner solo un par de ejemplos fáciles, pues, ¿sabes qué? A ellos los recordarán y a nosotros no.

Como he dicho antes, es así de triste. Unos eligen o se encuentran la fama y el reconocimiento, con mayor o menor esfuerzo, pero lo consiguen, y logran trascender muchísimo más que los que hemos decidido ser ciudadanos de a pie.

O nos conformamos con eso o quizás, con un poco de esfuerzo o suerte, logramos ser, cuando acabemos nuestros días, algo más que un nombre y un par de fechas en una lápida.

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