Donde dije digo…

La siguiente reflexión corre a cargo de mi amigo Alex Andreu, que ha tenido a bien usar mi blog para compartir algunas de sus experiencias.

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Para empezar, me presento. Mi nombre es Alex, y llevo años dándole cada vez más valor a algo que por lo visto nadie valora, no en mí, sino en ellos mismos, que es aún peor: ¡¡LOS PRINCIPIOS!!

Esas cosas que no se ven, pero que se debe de querer más que a los propios abuelos.

Explicaré varias experiencias que me llevan ocurriendo algún tiempo y que la verdad no llego a comprender porqué pasan.

Empezaré con algo cotidiano y poco polémico (conforme vayáis leyendo el artículo a lo mejor esto último crece).

¿No os ha pasado alguna vez que de pronto alguien aparece en vuestra vida y lucháis por ella en todo? Nada de amor hacia esa persona, solo un sentimiento de apoyo porque no está en el mejor momento.

Bien, conocí en profundidad a una persona y me “enamoré” de su actitud. Macarra, chulesca, vacilante… Pues hace unas semanas de cervezas y cánticos en su casa los dos a solas, me explica una situación que me veía venir. Durante un tiempo, a pesar de estrechar lazos, desapareció un poco (yo también puse de mi parte algo, todo hay que decirlo, me gusta que la gente tenga su intimidad al igual que me gusta que me dejen a mí la mía) Pero por cosas de la vida, todo vuelve a ser como antes, ya empiezan las búsquedas de ambos hacia el otro. Escuchando su experiencia me vuelve a demostrar esos cojones gordos y dureza que ella tiene, y como dije, a mi me molan.

“¡¡No volverá a saber de mí!!, ¡¡no volverá verme la cara!!, y como se le ocurra llamar a la puerta, ¡llamo a la policía! Ha jugado conmigo y no consiento que ni ella ni nadie lo hagan, porque yo soy…, porque yo soy…, porque yo soy…, porque yo…”

A los pocos días:

“Alex, me ha pasado esto, y total, con todo lo macarra y chula que soy… con lo que ha jugado y reído en mi cara literalmente, con la de mierda que he tragado y casi dejándome la vida en la carretera, me he bajado los pantalones… ¡Mañana vuelve a casa a vivir conmigo y estoy muy contenta!”

La situación real de lo ocurrido es más complicada que estas simples líneas. Y es lo que me lleva a decir: ¿¿Por qué?? Si al menos lo que me dijiste fuera en caliente, pero no. No entiendo entonces esto. Supongo que será el amor.

Me veo venir de nuevo un distanciamiento entre esta persona y yo, demasiadas situaciones así en mi vida para no darme cuenta. Pero también me veo venir el acercamiento, tarde o temprano, ya me entendéis. El que avisa no es traidor…

…Y vuelta a empezar amigo…

Bueno la segunda situación, también me ocurre hace poco tiempo. Quizás con la persona más importante que tengo.

(Se acerca polémica)

Ella, bastante defensora de los derechos de la mujer (el que suscribe también), pero más para el rollo de la nueva moda del feminismo, siempre me da lecciones de ello y por supuesto comparto, excepto el otro día. Os cuento:

Por décima vez le escucho decir, ya terminé definitivamente con “el Reicharld”, a lo que yo le contesto que eso me lo dijo ya hace dos semanas, y ella insiste, que esta vez es la verdadera de verdad.

¿Por qué?

¿Por qué te dejas mangonear tus sentimientos por un tío? Cuando sabes que está, no con su amante, ni con su novia, si no con su esposa.

Una mujer de los pies a la cabeza, y una defensora del feminismo, solo me supo contestar: Porque quiero estar con alguien. Estoy lejos de casa y ya sabes… me agarro a un clavo ardiendo.

¿¿EN SERIO TIA?? He estado lejos de los míos muchos años yo también y no hago estas gilipolleces.

Cerrando estas dos historias de telenovela, llego a la conclusión del principio de todo esto. La gente no valora para nada sus principios, solo los utilizan a su antojo, para cuando quieren, el resto del tiempo les pierde la boca y realmente es una pena, ya que por ejemplo las protagonistas de estas dos situaciones, me parecen de las personas más listas que uno se puede echar a la cara.

Quizás el día de mañana sea un jodido maniático y me encierren por darle tanta importancia a estas cosas, pero no aguanto que la gente se engañe a sí misma.

Cuando quieren cambiar mis principios me dicen que soy muy terco y cerrado de mente, y yo solo pido una cosa, convénceme, convénceme con hechos fundamentados, pero luego no te comportes como un crío cuando no puedes hacerlo. Soy legal, transparente y fiel a esos principios que desde que tengo uso de lógica están ahí, si los traicionas, te engañas a ti mismo, así que no vayas de cojones gordos como el caballo de Espartero o como la mayor defensora del feminismo, ya que esos argumentos solo los utilizas para variar una situación puntual en tu vida.

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