Divino Tesoro

adolescentes

 

A veces, cuando voy por la calle y veo algún grupo de adolescentes tonteando, propio de la edad del pavo, me paro un poco a escuchar de qué hablan, y en casi todas las ocasiones los temas son similares: que si paso de estudiarme eso, que si la/el que me gusta no me hace caso, o a ver quién ha hecho la gamberrada más gorda en el instituto. Después de tan profundas conversaciones siempre me viene la misma frase a la mente, “estos son los que manejaran el país en 20 o 30 años”.

Y es que a grandes rasgos, esta es poco más o menos la juventud que tenemos hoy en día. Que sí, que hay muchos que no son así, pero por cada uno que quiere ser algo en la vida y sabe que a partir de ya tiene que empezar a labrarse el futuro, hay al menos tres que pasan de todo y que prefieren que sigan haciéndole todo. Y es que aquí entra en juego uno de los colectivos con buena parte de la culpa de esta situación: los padres.

No se si será cosa mía, pero los padres de hoy en día no son lo que eran antaño. La sobreprotección siempre ha existido, pero la que hay ahora se sale de madre (nunca mejor dicho) y convierten a los niños en mimados, caprichosos o en el peor de los casos en sinvergüenzas y creídos ya desde muy pequeños. El ejemplo más claro lo tenemos en las aulas. Un niño puede dar el por culo que quiera en el colegio, que en el 80% de los casos los padres van a pensar que es cosa del maestro, que su niño es muy bueno y que en casa esas cosas no las hacen, lo cual casi siempre es mentira, lo que pasa es que los padres de ahora pasan de todo y a veces ni se entiende para qué coño tienen hijos. Los niños que contestan en clase, obviamente contestan en su casa, pero claro, un padre o madre nunca reconocerá que su hijo se está convirtiendo en un elemento de cuidado. En mi caso (yo no era precisamente el ejemplo a seguir por buen comportamiento) cuando una maestra me regañaba y me soltaba un guantazo (no es que apoye esta medida, pero a veces un guantazo a tiempo…), al ir a contárselo a mi madre me llevaba otra ostia, porque “algo habrás hecho”. Osea, mi madre sabía lo que yo era y no estaba predispuesta a suponer que era culpa de mi maestra que me tenía manía. Esto no significa que los padres de antes querían menos a sus hijos, casi más bien al contrario, los padres actuales no saben o no quieren ver el mal que hacen a sus hijos eximiéndoles de toda culpa de forma automática y dejándolos desprotegidos en un futuro más cercano de lo que creen.

Con todo lo expuesto anteriormente, dejo claro que los padres de antes, osea, básicamente los abuelos de ahora, criaron “mejor” por así decirlo, a su correspondiente descendencia, dejando una generación supuestamente mejor preparada para la vida, pero, ¿qué es lo que tenemos actualmente? Pues un panorama desolador, y me explico. La gente de mi edad y de unos 10 o 15 años más, es la que abarca, a grandes rasgos, lo que podríamos denominar mediana edad, una generación que ha tenido en mayor o menor medida, dependiendo siempre de la situación de cada familia, acceso a estudios superiores y mejor formación que por ejemplo nuestros padres o abuelos. Se podría decir que estamos preparados (y no nos queda otra) para levantar este país, pero la realidad es bien distinta: índices vergonzosos de paro por un lado, corrupción política por otro, empresarios explotadores que se aprovechan de todo trabajador, etc. Esta es la verdadera situación de un país dirigido supuestamente por la mejor generación posible, lo que no deja grandes esperanzas a lo que vendrá.

Nuestros abuelos y padres trabajaron muy duro para ahora, a duras penas, poder cobrar una pensión siempre amenazada por recortes y demás, que salen de los impuestos y derivados de la actual población activa, pero, ¿qué será de nosotros cuando nos jubilemos? Aquí es dónde entra lo que yo me decía a mi mismo más arriba: “estos son los que manejaran el país en 20 o 30 años”. Si nosotros, generación “preparada”, estamos llevando el país a pique, sin casi producir lo suficiente para pagar pensiones (de esto se han encargado, y muy bien, las altas esferas políticas), ¿qué pasará cuando los adolescentes de ahora tomen el relevo? De nuestras pensiones más vale ni pensar en ellas si no queremos echarnos a llorar. ¿Y el país? Pues, sinceramente no se si seguiremos siendo parte de la Unión Europea, o una colonia de Alemania o directamente otro país más de África.

Como veis, o como yo lo veo, el futuro inmediato no es muy halagüeño, pero es que el futuro lejano está mucho, mucho peor. Pero bueno, en situaciones más peliagudas ha estado España y hemos salido airosos… Ah, no, nos hemos creído haber salido pero no ha sido así, por eso estamos como estamos.

Sed buenos.

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