Políticamente (in)correcto

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Crecí en los años 80 y hay una cosa que me ha quedado clara con respecto a la actualidad, y es que estamos perdiendo el sentido del humor. Rectifico, no lo estamos perdiendo, lo hemos perdido totalmente. Esto es un hecho. Y si creéis que no es así vamos, pensad, decidme de qué se puede hacer un chiste hoy en día sin que absolutamente nadie se sienta ofendido. Yo os lo digo, de nada.

A pesar de haber pasado más de 40 años desde que este país dejó de estar reprimido (supuestamente ha dejado de estarlo al menos), hemos abierto la mente para todo menos para el humor. Y es que antes te podías reír de todo y de todos y no estaba mal visto.

Que sí, que ya lo sé, que como yo no soy gay ni tartamudo pues no me ofendían los chistes de “mariquitas y gangosos”, pero, por lo menos en mi caso, jamás los vi como ataques, o denigrantes ni nada por el estilo. Los veía como lo que eran, simples chistes, situaciones cómicas para hacerte reír, no siempre con buen acierto. No me paraba a analizar un doble significado u otro trasfondo, ese no era su objetivo. La gracia (cuando la tenía) residía en la forma de contarlo, en las voces que se ponía o en un final inesperado, y no en reírte por el hecho de hablar de un cojo o un sordo. Tampoco me molestaba que en un chiste se “burlaran” de los andaluces, a pesar de yo ser uno de ellos, al contrario, pensabas “es gracioso porque es cierto”.

No se, esto me hace pensar en famosos que llevaron una gran carrera como el caso del humorista Arévalo. Hoy en día tendría más denuncias que todos los imputados del caso Noos juntos, pero hace 35 años en vez de denunciarlo, lo que hicimos fue comprar todas y cada una de sus cintas de cassette que veíamos en cualquier gasolinera/bar de carretera o similar. ¿Por qué? Pues porque teníamos sentido del humor, nos gustaba reírnos de nosotros mismos, con cosas que quizás no eramos capaces de decir, pero sí nos gustaba oír porque era precisamente lo que pensábamos.

Y no solo el humor era cosa de chistes. También teníamos el cine español de la época, al que ahora llaman casposo y gilipolleces por el estilo. Vamos a ver, yo no era adulto en esos años, pero entiendo que después de muchísimo tiempo de censura férrea, el público quisiera ver algo picante en la pantalla sin tener que cruzar los Pirineos. ¿Qué solo había cine enfocado para el hombre y no para la mujer? Muy cierto, y seguro que fue un error, pero claro, en esa época si alguien hubiera hecho cine para mujeres con la forma de pensar que había en este país, seguro que se hubiera arruinado en la segunda película, ya que nadie hubiera ido al cine para no señalarse. Eso también hacía mucho, la mentalidad que tenían tanto hombres como mujeres. Pero bueno, no quiero salirme del hilo. A lo que iba, aunque era cine enfocado para hombres, por el hecho de los desnudos femeninos, no dejaban de ser películas de humor, y yo (siempre hablo de mi porque es el caso que conozco, cada uno lo experimentaría a su forma) así lo veía. Una vez en una entrevista al gran Mariano Ozores le preguntaron por el tema del destape en sus películas y dijo algo así como que para él las películas eran casi para niños, que sí, que salía alguna teta y algún chocho porque antes era imposible que salieran en pantalla, pero que el humor que tenían eran para toda la familia. Así es como yo las veía, y las vi prácticamente siendo un niño, que reconozco por otra parte que no es normal que un niño las vea, pero yo me fijaba en las situaciones que se metían Pajares y Esteso o los trabalenguas que soltaba Antonio Ozores y si salía un desnudo no le hacía mucho caso. Solo quería reírme.

Hoy en día todo eso es una locura. Cuando sale un pecho en una película actual ya salta el tópico, “claro, como se nota que es española”, como si hoy en día fuese difícil ver un pecho en cualquier sitio como manifestaciones, reivindicaciones o algo relacionado con el arte. ¿Por qué en una película se le tacha a veces de denigrante y en un posado es artístico? Debería ser tratado como arte en ambos escenarios, vamos, digo yo.

Creo que llego a la conclusión de que en la actualidad solo nos pone una cosa, y es estar enfadado y a la defensiva siempre. Nos gusta vivir con odio, rebuscar sentidos en cosas que a veces no lo tienen solo por el hecho de decir que algo es ofensivo e incluso parece que nos sienta mal cuando buscamos un motivo para despotricar pero no lo encontramos.

Hacedme caso y reflexionad, ¿preferís estar leyendo vuestro facebook/twitter siempre con la cara de estar oliendo mierda o preferís relajaros y tomároslo todo con humor (por supuesto lo que sea factible de serlo, que del buen humor al mal gusto reconozco que hay una línea delgadísima)? No permitamos que los chistes y las situaciones graciosas sean relevadas por reivindicaciones y protestas, ya que hay tiempo para cada cosa. No permitamos que todo nos moleste porque sea más o menos correcto, abramos un poco la mente y sin caer en el insulto riámonos todos juntos, y si no, como medida desesperada riámonos de algo que casi todos y cada uno estaremos de acuerdo: uno, del político de turno, y dos, de alguien que vaya delante nuestra por la calle y se tropiece. Seguro que ahí todo el mundo (machista, feminista, tartamudo, cojo, manco, sordo o ciego con buen oído) se ríe o al menos disimula hasta que pueda reírse.

A más ver.

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